Pequeños Placeres de la Vida
Pequeños placeres de la vida, por ejemplo, ver tu película favorita, ver la nueva temporada de tu serie favorita, aquella que esperaste por años, comer lo que más te gusta cuando estabas antojada de eso, dormir cuando estabas muy cansado, aprobar el curso que pensaste que tenías perdido en la universidad, pequeñas cosas que nos hacen feliz y a veces no nos damos cuenta.
A lo largo de todos nuestros días se presentan pequeños detalles que a veces pasamos por alto y no nos detenemos un ratito a observar el gran valor de estas, estés en donde estés, estés con las personas que estés, amigos, familia, una persona especial, lo que sea, grandes cosas pasan y ni siquiera nos damos cuenta.
Mis pequeños placeres de la vida, ahora que lo pienso, fueron muchos, pero contaré dos, porque son los últimos que me pasaron. El otro día iba en el microbús regresando a casa, eran casi las 6 de la tarde, y por la ventana pude ver un lindo atardecer, ese en el que ves muy marcado el sol y unos colores hermosos, quise tomarle una foto, pero a veces lo que ves no se refleja en la cámara, así que decidí tomarle una foto mental, esas fotos siempre se quedan en nuestra mente, es bonito tener recuerdos en físico, cuando un momento especial se queda plasmado en una fotografía, pero no siempre hay tiempo para tomar una y solo lo guardas como un recuerdo mental, las fotografías se pueden perder, alguien puede romperlas, pero las fotos mentales no, estas son difíciles de borrar, por esa misma razón es mejor, es mejor tenerlas en tu cabeza y que estas pasen a tu corazón. Ese fue lindo atardecer.
Hace unos días di un examen final en la universidad de un curso en el cual estaba mal, necesitaba una nota alta para aprobar, tenía miedo y estaba nerviosa, estudié todos los días, le explicaba a alguien más para que yo pueda entender también, fueron días difíciles aquellos antes del examen, pensaba "¿Qué tal no paso?", "¿Qué voy a hacer si repruebo?", y por mi forma de ser, me hice todo un mundo, pensé en las consecuencias, posibles problemas, un fracaso más, cuestioné todas las decisiones que tomé en cuanto a mi carrera, me puse muy triste, pero tal vez necesitaba caer para volver a levantarme y así fue, estudié, repasé, me di cuenta que entiendo el curso, pensé en qué pude haber fallado en los exámenes anteriores para tener una mala nota, analicé la forma que tiene el doctor de tomar los exámenes, y me preparé. El día lunes dimos el examen, sentí que lo di bien, pero es que a veces sientes que das bien un examen, pero el resultado es distinto, esta vez tenía que estar segura, comparamos respuestas con mis amigas después del examen, marcaron casi las mismas alternativas que yo, pero me sentí tranquila. El día miércoles entregaron notas, el doctor estaba en el salón, llamando uno por uno, estaba atenta a mi apellido, hasta que me llamó, fui caminando al pupitre, nerviosa, llegué y el doctor me dijo "¿Plagiaste?" y yo solté una risa nerviosa, le dije "Claro que no, doctor", me fui, revisé mi nota, había aprobado el examen y había alcanzado más de lo que necesitaba para aprobar. Me sentí muy feliz, estaba tranquila, todo el esfuerzo puesto en ese curso sirvió. Imagino que algunos compañeros de clase no pudieron alcanzar la nota que necesitaban, pero me di cuenta que puedes hacer lo que quieras hacer, los obstáculos están presentes siempre, la falta de tiempo, de seguridad y confianza en uno mismo, caídas, los que están a tu alrededor, siempre hay obstáculos, pero puedes superarlo, es difícil, pero no imposible, lo supe y lo entendí cuando me di cuenta que sí podía hacerlo, que sí podía aprobar. A veces debemos esperar a que nos pasen cosas malas o tristes para darnos cuenta de muchas cosas, no debemos esperar eso, pero a veces pasa, tal vez podemos evitarlo y seguir adelante desde un inicio.
Los pequeños placeres de la vida pasan cuando estás solo o con alguien más, a veces solo tú las entiendes, porque significan mucho para ti, solo tú puedes fijarte en el gran valor que este puede tener o lo especial que puede ser. Solo detente a observar esas pequeñas cosas que por fuera pueden hacer que esboces una sonrisa, pero que por dentro te haga inmensamente feliz.
¿Y cuáles son tus pequeños placeres de la vida? Piénsalo.
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